Ahora que hay agua (¡y hasta nieve!) por todas partes, ya no sentimos el problema de la sequía como algo urgente. Pero seguirá allí, agravándose cada vez más.
Uno de los artículos más interesantes e inteligentes que he leído sobre la sequía, es este que encontré en el blog de Isabel Fernández del Castillo hace poco: "No culpemos al cambio climático de la desertificación y la sequía".
Copio aquí algunos extractos, pero recomiendo leer todo el artículo, que además de tener un contenido muy importante, está escrito en un lenguaje muy claro y directo:
Se ha convertido en nuevo dogma atribuir
la causa de la creciente improductividad y erosión de las fincas agrícolas al cambio climático, tanto entre productores
como entre los gestores. Y sí, hay un problema climático
global, que duda cabe, pero afecta mucho menos de lo que están afectando las actuales prácticas agrícolas, ganaderas e, incluso, en gran medida forestales. (...)
...La realidad es que el cambio climático afecta a la agricultura, es cierto, pero lo contrario también lo es: la agricultura industrial, tal como se practica hoy en día, contribuye directamente al calentamiento global. (...)
Repasemos
qué nos muestran algunos de los últimos descubrimientos
científicos:
-
El nitrógeno sintético destruye el carbono del suelo por ello los suelos tratados químicamente van perdiendo fertilidad progresivamente. Como todo el mundo sabe, los fertilizantes químicos de uso habitual en agricultura sólo tienen 3 elementos: nitrógeno, fósforo, potasio. Las plantas crecen con deficiencias y la tierra se va empobreciendo paulatinamente en minerales, en vida microbiana, y en carbono, aumentando su vulnerabilidad a las enfermedades y la erosión. La contaminación de acuíferos y ríos por nitratos es un problema global.(...)
-
Menos materia orgánica/ carbono en el suelo implica menos lluvia. El ciclo del agua local se interrumpe.
-
(...)
-
Los suelos desnudos no son capaces de retener el agua de lluvia, impidiendo que ésta se infiltre en profundidad y recargue los acuíferos. La escorrentía, la erosión, la deshidratación del terreno y el riesgo de inundaciones cuando llueve son fenómenos relacionados entre sí. Por eso las imágenes de inundaciones suelen ser de barro. (...) Los suelos deshidratados, además, son más vulnerables al fuego y a la erosión.
-
Los suelos desnudos generan, además, islas de calor, con el consiguiente aumento de la temperatura, y por causas de origen local.
- La progresiva simplificación de los entornos por una mal entendida “limpieza”, con aniquilación de toda vegetación no vendible o subvencionable, y desaparición de muchos setos vivos, árbolado diverso en las lindes, sotobosques y riberas, ha convertido grandes extensiones de terreno en un mero sustrato del que obtener productos para la venta. Esto implica la destrucción de la capacidad de autorregeneración de la tierra...
No hay comentarios:
Publicar un comentario